El Tsukimi  es una tradición que llegó a Japón hace más de mil quinientos años desde China y que se popularizó durante la era Edo. El Tsukimi consiste en contemplar la Luna el primer día de otoño en el que la Luna está llena, y los días siguientes. Según la mitología China ese día se pueden ver conejos correteando por la Luna. La creencia de que en la Luna viven conejos viene del Budismo, es una leyenda originaria de la India que se transmitió y adaptó en China en en forma de “Festival de la Luna” y en Japón se adaptó en forma de “Tsukimi”.

Según una leyenda, Buddha en una de sus reencarnaciones fue un conejo que tenía como amigos a un mono, una zorra y una nutria. Un día el Buddha-Conejo propuso a sus amigos que los días de Luna llena buscarían comida extra y se la darían a gente hambrienta. El primer día que hubo Luna llena, el mono trajo plátanos, la zorra un cervatillo, y la nutria trajo pescado. Pero el Buddha-Conejo no pudo traer nada, porque lo único que comía era hierba y eso no lo comen los humanos. El Buddha-Conejo se dió cuenta del gran problema en el que se había metido y decidió que ofrecería su carne como comida. Comunicó su decisión al “Rey del cielo”. Cuando llegó el momento, el “Rey del cielo” creó una fogata y el Buddha-Conejo se saltó dentro de ella. Pero el fuego que había creado el “Rey del cielo” no estaba caliente, el Buddha-Conejo no se quemó. El Buddha-Conejo se quejó de que ese fuego no quemaba y el “Rey del cielo” le dijo “Lo importante es que tuviste buena voluntad y fuiste sincero cumpliendo tu promesa de dar tu propia carne como comida. Tu buena voluntad y tu proeza no serán olvidados”. A continuación, el “Rey del cielo” dibujó un enorme conejo en la superficie de la Luna que recordaría a todas las futuras generaciones la proeza y la buena voluntad del Buddha-Conejo.

En China se cree que en la Luna hay un conejo creando el elixir de la inmortalidad. En Japón se cree que lo que hace el conejo, en vez de crear el elixir de la inmortalidad, es amasar mochi (Dulce de arroz) con un mazo. Este proceso de amasar el mochi se dice en japonés “mochitsuki”  que casualmente coincide con la pronunciación en japonés de la palabra “Luna llena” .

Y así es como con un poco de imaginación podéis ver la forma del conejo en la Luna, que según la tradición japonesa está amasando mochi:

Si preguntas a un japonés/a qué forma tienen las manchas de la Luna te dirán sin dudarlo que es un conejo amasando mochi con un mazo. También te dirán que es de color amarillo.

En la celebración del Tsukimi se juntan familiares y amigos en un lugar al aire libre donde se pueda ver la Luna con claridad. Se prepara una pequeña pirámide de bolitas de “tsukimi dango” que están hechas de “mochi” (El mismo dulce de arroz que amasa el conejo en la Luna). También se ponen unas ramas de zuzuki y fruta, castañas, sake o boniatos según los gusto. Todo esto se pone a la luz de la Luna como ofrecimiento a los Dioses, para dar las gracias por la cosecha de arroz de este verano. Durante la celebración se pueden pedir deseos, se toma té y se escucha/toca música con koto o shakuhachi .