Uno de los acompañantes más típicos de un menú tradicional japonés es la sopa de miso. La sopa de miso, junto con el arroz, son algo así como nuestro pan que acompaña a cada comida.

La palabra miso significa ‘fuente del sabor’. MI es ‘sabor’ o ‘condimento’ y SO es ‘fuente’.  Según la mitología japonesa, el miso fue un regalo de los dioses para garantizar al hombre salud, longevidad y felicidad. Aparece inicialmente en las zonas montañesas para combatir el frío.

El ingrediente principal de la sopa es el miso, una especie de pasta/salsa que se produce a partir de la fermentación de soja utilizando sal y un hongo llamado kojikin (麹菌). La versión de soja es la más popular pero también se hace miso fermentando arroz o avena. El miso es altamente nutritivo, tiene muchas proteínas, minerales y vitaminas. Además de usarse en la sopa de miso se utiliza mucho en la cocina japonesa desde hace siglos, su producción es barata y se puede conservar durante mucho tiempo.

Beneficios de la sopa de Miso

La soja es rica en calcio, fósforo, hierro, lecitina y otros minerales. Sus enzimas facilitan a nuestra flora intestinal la digestión de los alimentos. El miso también ayuda a disolver el colesterol en la sangre, beneficia a las personas con hipertensión, arteriosclerosis y alergias y tiene un alto poder antioxidante.

Este plato también nos alivia la fatiga y el cansancio y nos proporciona muchos minerales. Además, el miso calma el antojo por el azúcar, por lo que si eres golosa, no dudes en incorporarla a tu dieta. Se recomienda tomar entre una o dos tazas pequeñas de sopa de miso cada día. No te cansará, ya que puedes variar los ingredientes cada día. Es importante que consigas la soja y sus productos en forma biológica, puesto que es uno de los alimentos más genéticamente manipulados.

En resumen:

  • Para la vitalidad: el miso contiene grandes cantidades de glucosa, un energetizante. En invierno, los platos con miso nos previenen del frío.
  • Para un metabolismo adecuado: el miso es rico en minerales.
  • Para la digestión: el miso contiene enzimas vivas. Disminuye los efectos de comidas pesadas, despeja las obstrucciones.
  • Para enfermedades cardíacas: el miso contiene ácido linoléico y lecitina que disuelven el colesterol en la sangre. Evita la arterioesclerosis o la hipertesión.
  • Para la belleza: el miso nutre la piel y promueve la regeneración de células. Hace brillar el cabello con vitalidad.
  • El miso disminuye los efectos del consumo excesivo de alcohol, tabaco, drogas, productos químicos y radiaciones.
  • Según su modo de empleo y en combinación con otros alimentos, también sirve en casos de asma, diabetes, diarreas, jaquecas y dolores de cabeza.

Dos cucharas de sopa de miso proporcionan:

  • calorías: 71 %
  • proteínas: 4,00 %
  • grasas: 2 %
  • carbohidratos: 9 %
  • calcio, magnesio: 23 %
  • hierro: 1%
  • zinc: 1,25 %

Variedades de Miso

  • Miso de cebada (mugi miso o barley miso).
  • Miso de arroz (aka miso).
  • Miso de soja puro (hatcho miso).
  • Miso de garbanzos (yellow miso).
  • Existe también miso de color beige claro cuya fermentación es muy corta (de 1 a 3 meses), se sabor muy dulce.

Preparacion

Existen 2 formas de preparala, la facil y la completa. Veamos primero la preparacion sencilla de la sopa de miso:

  • 1.- Agua caliente o caldo/dashi (70~80 grados)
  • 2.- Disolver miso en el agua (Más o menos una cuchara de sopa por cada 500ml)
  • 3.- Añadir lo que te de la gana a la sopa (Según la zona de Japón te encontrarás con diferentes ingredientes. Los ingredientes extra más típicos suelen ser algaswakame, tofu y champiñones).

y la preparacion completa vendria a ser asi:

Para 4 personas necesitarás los siguientes ingredientes:

  • 800 ml de caldo dashi*
  • 10 gr de alga wakame disecada
  • 60 ml (unas 4 cucharadas soperas) de pasta de miso blanco
  • 150 gr de tofu blando (preferiblemente fresco)
  • 1-2 cebollas tiernas

Para elaborar el dashi necesitarás:

  • 1 l. agua
  • 20 g. alga kombu disecada
  • 20 g. copos de bonito seco (katsuobushi)
  • 1 cacerola
  • 1 colador
  • 1 paño de muselina

Preparación del dashi:

  1. poner en remojo, durante al menos 2 horas, las tiras de alga kombu en el litro de agua para que se hidraten (no es recomendable sobrepasar las 5 horas en remojo para evitar que el alga libere su viscosidad y sustancias de sabor amargo).
  2. Posteriormente se pone el agua con el alga kombu en una cacerola a fuego vivo. Justo antes de que rompa el hervor, cuando se inicie el burbujeo debe retirarse el alga kombu del agua con unas pinzas o palillos de cocina. Dejar que el agua hierva durante 1 minuto más y, acto seguido, apagar el fuego.
  3. Añadir los copos de bonito al agua para que infusionen en el agua durante 15 minutos más. Al cabo de este tiempo los copos se habrán hundido al fondo.
  4. Forrar el interior de un colador con paño de muselina y colar el caldo en un cuenco. Recoger las esquinas del paño para exprimir con suavidad los copos de bonito que han quedado, de modo que suelten el agua sobrante, pero sin apretar demasiado, dejando que acabe de gotear.

Preparación de la sopa de miso:

  1. Cortar el tofu cuidadosamente en dados de aproximadamente 1 cm.
  2. Volver a colocar el caldo resultante en la cacerola, a fuego lento.
  3. Verter una parte de caldo dashi en un cuenco aparte y disolver la pasta de miso. Poner suficiente caldo dashi como para que se diluya bien.
  4. Paralelamente, añadir al caldo de la cacerola el alga wakame y cocer a fuego lento de 1 a 2 minutos, hasta que se hidrate y se expanda.
  5. Una vez disuelto el miso, verter la mezcla nuevamente en la cacerola.
  6. Añadir los dados de tofu y seguir calentando durante 1 minuto más.
  7. Servir de inmediato en cuencos individuales, aderezando cada ración con finas rodajas de cebolla tierna espolvoreada por encima de la sopa (preferiblemente de la zona verde del tallo).

Sugerencias:

  • Si no dispones de tiempo para preparar el dashi puedes optar por una versión menos ortodoxa y muy simplificada de la sopa de miso en que simplemente disuelves la pasta de miso en agua recién hervida (sin nada) o en caldo dashi instantáneo, añades el alga wakame, los dados de tofu, la cebolleta cortada, y… voilà!
  • Si no dispones de alga wakame pero da la casualidad que tienes alga nori, córtala en pequeñas tiras y espolvoréalo por encima.
  • Para enriquecer aún más tu sopa de miso prueba una versión con setas shiitake y espinacas, con almejas o mejillones al vapor, con brócoli cocido, con un poco de arroz y langostino… Es cuestión de dar rienda suelta a tu imaginación.

Personalmente creo que este plato no parece tan apetitoso como un plato de ramen pero con todas las ventajas que aporta si me comeria….aparte que lo comeria solo por el hecho de ser un plato japones 🙂